¡Que no cunda el pánico! Este no es el fin del mundo

Por: Maria Emilia Salazar

Especial para El Nuevo Georgia

Mi madre, solía decir, con mucha razón, que “a veces el remedio (la medicina) resulta peor que la enfermedad”. Y, la verdad, es algo que he recordado en los últimos días, en medio de esta emergencia provocada por el COVID-19 que a muchos los tiene con los nervios de punta, rodeados de histeria y sumidos en el miedo. ¡Por favor, no te dejes llevar por el pánico!

“Tienes que hacer teletrabajo”, “Tienes que cambiar tus hábitos de alimentación”, “Tienes que leer estos libros”, “Tienes que hacer estos cursos”, tienes, tienes, tienes… Pasamos de un estado de infoxicación por cuenta de los problemas de la vida diaria a otro, quizás peor, por cuenta del coronavirus. Un bombardeo de mensajes que nos agobian, que nos angustian, que nos incomodan.

Ahora, como dice el gran Jack el Destripador, vamos por partes. Lo primero que debo aclarar es que siempre, haya o no haya crisis, haya o no haya COVID-19, haya o no haya pánico colectivo, el ser humano está sometido a cambiar, a evolucionar. Esa es la dinámica de la vida. Entonces, eso de que la oportunidad es ahora se me antoja que no es tan cierto: ¡la oportunidad es cada día!

En segundo lugar, no podemos mezclar peras con manzanas o con naranjas o con bananos. ¿Me entiendes? Me refiero a que mis problemas, aquellos aspectos de mi vida que necesito cambiar, son distintos de los tuyos. Inclusive, para mí quizás no sean una prioridad, mientras que en tu caso el cambio sea algo imperativo. Entonces, eso de que aprovecha la oportunidad suena a oportunismo.

Así mismo, y seguramente ya lo experimentaste, en medio del confinamiento, bien sea voluntario u obligatorio, no es que haya demasiado tiempo libre. Porque hay que trabajar (aunque sea de modo remoto), hay que atender a los hijos, hay que realizar tareas habituales como la provisión de alimentos, ir al banco y otras y, además, lidiar con la ansiedad por el encierro y con el miedo.

Entonces, no es que te quedaste en la casa como si estuvieras de vacaciones, sin responsabilidades y sin nada que hacer. 

Este tiempo es una oportunidad para: hacer un alto en el camino, reflexionar, ser conscientes de cuál es el rumbo de nuestra vida, darnos cuenta de cuán afortunados somos al estar rodeados de personas maravillosas, al contar con salud, con techo, con alimentos. 

Pero también, es tiempo para que recapacitemos, que reconectemos con nuestro propósito. Ten cuidado con lo que escuchas, a quién escuchas, qué lees: la infoxicación es otra epidemia. 

Eso, sin embargo, no significa que esa vida que llevabas antes de este caos generalizado deba cambiar por completo, que tengas que darle un giro de 180 grados. ¡Nada que ver! Es probable que se requieran ajustes, que sea necesario poner punto final a algunas historias, que debas alejarte de algunos ambientes o personas tóxicas. Pero, créeme, tu vida es muy valiosa.

El peor error que un ser humano puede cometer frente a una situación como la que vivimos en la actualidad, frente a una crisis, es mirar para otro lado, intentar eludirla pensando que así su impacto no nos afectará, una crisis, cualquiera que sea, es una oportunidad de aprendizaje: descubre qué te enseña esta del COVID-19.

Comentarios, sugerencias e información: 

María E. Salazar: 770-695-1325/678-431-9901

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María E. Salazar

De origen venezolana, es una emprendedora que vive en Estados Unidos y le gusta motivar a las nuevas generaciones sobre el papel que tienen la autoestima y la autodeterminación en el éxito personal y empresarial.

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