Familia latina lucha por no ser desalojada

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Por: Rafael Navarro-ENG.

Nélida es de ese tipo de personas que llevan la procesión por dentro. Su voz calmada por el rigor de la constante angustia la hace notar serena y atenta, cuando habla de su hijo Fernando se refiere a él como su niño. Siempre será su niño.

Fernando ahora tiene 29 años, su madre dice que lo trajo a Estados Unidos en el año 1998 a los 15 años, hacía ya 6 que no caminaba a pesar de que había nacido como un niño normal en México un 24 de abril de 19884, su abuelo Cesario Castrejón recuerda como cuando lo veía caminar notaba algo raro.

“Pero nosotros no sabíamos que tan grave podía ser” dice Castrejón. Por su parte Nélida la madre explica que el pediatra los primeros años en que ellos lo llevaron inquietos por reacciones extrañas del menor, siempre les decía que no era nada grave.

“Que era que lo sobreprotegía por ser hijo único” recuenta la mujer mientras sigue narrando todo lo que ha tenido que vivir en los últimos 30 años.

En busca de una mejor vida

Cesario Castrejón llegó a Estados Unidos en la década del setenta, pero nunca pensó en quedarse, por eso iba constantemente a México donde estaba su esposa y sus hijos, llegaron a tener 8, pero ninguno de ellos nació de este lado.

Aprovechando la amnistía del presidente Reagan en 1986, Castrejón y algunos de sus hijos ya mayores pudieron arreglar su situación migratoria pero otros no, entre ellos Nélida, quien residía en México, por eso desde que llegó con Fernando tuvo que recurrir a la ayuda del Medicaid que para ese entonces se ofrecía a las personas sin documentos.

“En el 2001 le hicieron la traqueotomía y lo revivieron él no podía respirar por sí solo…”, cuenta la madre, pero implicaba además tener para toda la vida la ayuda de respirador, un dispositivo para darle los alimentos especiales que debe comer y una silla de ruedas, además de la adaptación de la casa, cosas que en ese tiempo se les ofreció por parte de Medicaid.

En el 2006 una ley estatal auspiciada por los republicanos y firmada por el entonces gobernador republicano Sony Perdue, le quitó la ayuda a pacientes como Fernando, quienes solo podrían acudir por urgencias a los centros asistenciales y ser cubiertos por el Medicaid de emergencia que por supuesto es más limitado.

Aun así, la firma Pediatric Services of America la que renta el respirador y la máquina para alimentarlo decidió continuar con sus equipos en la casa de los Castrejón para ofrecerle una mejor calidad de vida al paciente.

El banco los quiere fuera!

Cuando Cesario se jubiló, la economía del hogar comenzó a desmejorar, a cargo de su esposa, su hija que no puede trabajar y Fernando cuya estado empeora con el paso del tiempo, el hombre comenzó a solicitar a Wells Fargo que le hicieran una modificación del crédito hipotecario, ya que no podía con las mensualidades.

Luego de haber luchado por largo tiempo, su cuota bajó de mil 100 dólares a 680 dólares. “Ahí comenzamos a pagar puntuales, porque mis otros hijos me ayudaban y ya no era tanto”, dijo Castrejón, pero al cabo de casi año y medio de pagos ininterrumpidos, el banco le dejó saber que ya no recibiría más esa cantidad.

“Yo fui al banco a pagar un día y me dijeron que ya no me iban a recibir el dinero, que el banco estaba interesado en quedarse con la casa”

Lo que sigue a todo esto ha sido una lucha de más de 8 años, en los cuales han movido cielo y tierra para no ser desalojados, la propiedad, ubicada en Norcross tiene un valor comercial aproximado a los 79 mil 500 dólares, mientras el monto de la deuda es de 140 mil, y el banco sigue insistiendo en que la familia debe desocupar el inmueble.

Hacemos todo lo posible

Michael King, de Community Legal Services, dice que el caso de los Castrejón es el típico problema que los bancos han generado en millones de familia alrededor del país, a las que no se les ofrece la oportunidad de arreglar sus deudas y quedarse en las propiedades que han venido pagando por años.

“El caso del señor Cesario lo hemos asumido como una lucha nuestra, hemos tocado todas las puertas, hemos incluso escrito hasta la Casa Blanca, porque esto es una injusticia lo que hacen con ellos”, dice King.
“Ellos tienen un crédito FHA, que es del gobierno, el gobierno puede ayudar después que quiera” señala.

En efecto, el pasado 23 de enero de 2013 le enviaron una carta al presidente Obama donde se documenta la situación de la familia Castrejón y el drama que sería para Fernando de llegar a ser desalojado.

“El es consciente de todo lo que sucede, él puede oír y ver bien y habla con su aparatito que se le conecta a su tráquea”, dice su madre.

En una de las peticiones que Community Legal Services le hace a Wells Fargo para lograr que la familia acceda a una cuota de acuerdo a su situación y que se dé una solución humanitaria, se les expone el estado de salud del joven.

“Uno de los individuos residentes temporales o permanentes de la casa tiene una enfermedad de largo término que podría agravarse con el proceso de movilización de la propiedad, sería así elegible para la Sección 203.674 (a)”, pero incluso esta petición fue negada en cambio, recibieron como respuesta otra orden de desalojo.

“Se ha determinado que ninguna de las siguientes condiciones se cumple suficientemente, lo que muestra que El Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano está mejor interesada en retener la propiedad ocupada”, dice la carta firmada por Greg Nelson, Supervisor de la firma contratada por Wells Fargo para ser efectivo el desalojo.

“Esta decisión es final y deben estar preparados para abandonar la propiedad. No se concederá prórroga. Usted no puede apelar esta decisión” dice en los párrafos finales la orden de desalojo.

Mientras tanto Cesario sigue aferrado a que suceda un milagro, dice que no tienen a dónde ir y que su nieto es lo que más le preocupa.

“Ya ha estado aquí gente de la Corte para que nos vayamos, pero seguimos luchando”, dice Castrejón.
Nélida, quien no ha dejado de mover cielo y tierra cuando se trata del bienestar de su hijo, dice que tampoco sabe lo que va a pasar, entiende que es una de las tantas batallas que hasta ahora les ha tocado dar, pasando por peticiones de visa humanitaria para su hijo, hasta gastar dinero queriendo llegar al programa de Don Francisco.

“Hemos hecho de todo, solo en la comida de él nos gastamos 360 dólares mensuales, él necesita más cuidado ahora, porque su salud se deteriora cada día, aquí en la casa está quieto, aquí lo cuidamos como a un niño…” dice la mujer.

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Editor

Rafael Navarro, es Comunicador Social- Periodista de origen colombiano, ha trabajado por más de 30 años en medios de comunicación en español, tanto en Colombia como en Estados Unidos, en la actualidad es editor del periódico El Nuevo Georgia.

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